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¿En que nos basamos para recomendar una cima con perro?

Hoy quería escribir un artículo para que conozcáis un poco más cuáles son los criterios que seguimos para determinar si recomendar una cima para hacer con vuestro mejor amigo de cuatro patas o no, algo íntegramente personal.

f9Os explico: cada cima o excursión que hacemos tanto nosotros como Dako estamos expuestos a un conjunto de factores externos que ya de por sí tienen un mínimo riesgo inevitables, y es por ello que siempre que vamos a embarcarnos a una de nuestras aventuras, nos aseguramos de que las condiciones sean lo más favorables posibles.

Todos sabemos que todo lo que signifique alejarse de la civilización y adentrarnos en una de nuestras aventuras teniendo el veterinario a kilómetros y kilómetros de distancia ya es un riesgo, puesto que si Dako tiene algún problema de salud en medio de una excursión o ascensión, quedamos totalmente alejados de la mano de Dios y ausentes de la ayuda de un profesional veterinario que pueda asistirle de forma inmediata, así como también nos puede pasar a nosotros con respecto a un Hospital. Aun así, como todo, siempre, en todo lo que hacemos existe un mínimo riesgo, desde que salimos de casa, cruzamos una calle, hasta simplemente utilizando los fogones de una cocina o coger el coche, por lo que, la importancia reside, en valorar en la mayor medida de lo posible, el porcentaje de riesgo que tiene cada acción o actividad en la que nos aventuremos.

Cuando nosotros no recomendamos una excursión es cuando estimamos que el porcentaje de riesgo en el que Dako está expuesto y pueda sufrir algún daño importante o bien poner en riesgo su vida en algún momento -por muy mísero que sea-, es a partir de un 30% aproximadamente. Recordad que es a criterio personal ya que éstos porcentajes son totalmente subjetivos.

f3Normalmente, el tipo de excursiones que hacemos con él, suelen tener un riesgo de un 10%, 15%, 20% y como mucho un 25 %. El 25 % es el máximo que nosotros asumimos y siempre teniendo en cuenta que la duración del riesgo evidente dure menos de un par de minutos y sea en un momento dado y extrictamente puntual -no es lo mismo una arista con una zona expuesta de 3 metros a una arista con zona expuesta de 25 metros- y es cuando ya consideramos que en algún tramo por la seguridad de Dako, tenemos que encordarlo y atarlo a su arnés de alpinismo para evitar ningún susto ni accidente pero que con prudencia y con cuidado se puede hacer bien, por lo tanto un riesgo que, gracias al material que llevamos y a la experiencia, podemos sortearlo o bien minimizarlo.

Mucha gente nos dice que siempre dependerá de la agilidad y cualidades físicas del perro y evidentemente la condición física del perro, su morfología, a la hora de hacer éste tipo de actividades hay siempre que tenerlo en cuenta, no obstante, no es determinante, ni para nosotros, lo más importante. Un perro tanto si es ágil como no, no es consciente de lo que puede suponer pasar por una arista y sufrir un resbalón, ni lo que comporta ni sus consecuencias, sin embargo, nosotros sí; y esa es nuestra responsabilidad y labor como propietarios, la de velar por su seguridad y bienestar en la medida de lo posible. Así que cuando alguien me pregunta si le recomiendo o no hacer una cima en concreto, a parte de informarle de la existencia o ausencia de algúna zona expuesta y aérea o algún tramo complicado, mi respuesta siempre es la misma: No se trata exclusivamente de las limitaciones físicas o psicológicas que tenga tu perro, ni de su morfología, ni de si puede hacerse o no, probablemente sea posible hacerla, pero lo que tienes que valorar es el porcentaje de riesgo que tú como propietario estés dispuesto a asumir sabiendo que pones en riesgo su vida.

Beatriz Gazeau

Dakota’s Summits

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