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Cuando alguien te pregunta, ¿Puedes atar a tu perro?

6“¿Puedes atar a tu perro por favor?”, así es como empiezan muchas de las conversaciones cuando salimos a la ciudad, campo e incluso montaña y es que la conversación continua siempre con la siguiente respuesta: “El mío no hace nada”, y dónde la contestación del solicitante puede ser “el mío sí”, “el mío necesita tiempo” o bien “estamos trabajándolo con un especialista en modificación de conducta”.


Si te piden que ates a tu perro, es probable que sea porqué el suyo tiene algún problema de conducta.


Como profesional del mundo canino debo decir qué, la mayoría de gente que dice que su perro “no hace nada” no siempre es así, algunos de ellos son capaces de auto-gestionarse, otros son simplemente perros inseguros que supuestamente “no hacen nada” hasta que se encuentran a otro perro inseguro que además va atado -perro del solicitante-, y otros son perros “abusones” que no hacen nada en cuanto a reaccionar -por lo tanto para los ojos de cualquiera no hay un problema visible- pero sí abusan de la comunicación canina convirtiéndose en l5os “matones” del parque, eso sí, sin decir ni mu a nivel verbal pero sí con su cuerpo, lo que ya es suficiente.

Cuando alguien te pida educadamente que le pongas la correa a tu perro, lo más probable es que sea porqué es reactivo por inseguridad/miedo, lo anterior y lo están trabajando con un profesional invirtiendo tiempo y esfuerzo y dejándose un dineral o que ya su perro se ha peleado con otros perros y sabe perfectamente lo que pasará si el tuyo llega al suyo, por lo tanto, deberíamos dejar de preguntarnos ¿por qué? y limitarnos a atar a nuestro perro hasta alejarnos de la persona y perro que nos lo han pedido. 

7-copiaMuchos de los perros que van sueltos no tienen bien asentada la orden de la “llamada” por lo que no es raro ver que el propietario después de decir que su perro es un “santo”, se acerca al de tu cliente en linea recta mientras éste ladra desconfiado porqué no puede gestionar ese contacto, el propietario intenta llamarlo y no obedece llegando pues al perro que está trabajándose pudiendo acabar perfectamente en una medición, marcaje o pelea, produciéndole a éste último una mala experiencia y en algunos casos, un retroceso del trabajo que se está realizando implicando para el propietario la contratación de más clases e inversión de más tiempo porqué tú perro “no hace nada” y además es un desobediente.


Muchos perros sueltos no responden a “la llamada”.


Cuando trabajamos la reactividad en perros que temen a perros desconocidos, intentam3os cambiarles la percepción de que todos los perros son malos. Es un proceso lento y laborioso y no ayuda nada que permanentemente ocurran éstos percances porqué dificulta su rehabilitación.

Si voy por la montaña y me encuentro a una pareja de excursionistas sin perro que me dicen: “¿Puedes coger al perro por favor?”, no me voy a sentir atacada ni me voy a sentir ofendida, me limitaré a hacerlo porqué obviamente supondré que alguna razón tendrán, miedo a los perros, una mala experiencia e incluso es posible que no les gusten y aunque personalmente me cuesta creer que exista gente que no le gusten los perros sin motivo –siempre pienso que es porqué nunca han experimentado tener uno- todo es respetable y merecerá mi respeto.

1Detrás de cada persona, de cada ser humano, hay una historia y deberíamos dejar de cuestionarlo todo, ser respetuosos y después seguir a lo nuestro, no cuesta nada y estaríamos facilitando el trabajo al perro que está en proceso de rehabilitación, al profesional hacer su trabajo y al propietario a poder ver resultados sin frustrarse y sin tener que invertir más tiempo y dinero lo que en ocasiones provoca que el mismo propietario acabe tirando la toalla creyendo que su perro es un caso perdido.


Detrás de cada persona, hay una historia.


Pensad qué, un propietario que está dispuesto a trabajar con su perro que tiene problemas de conducta, es un propietario que se preocupa por el bienestar de su perro y que tan sólo quiere ayudarlo para que sea más feliz y no vaya preocupado.

Así que por favor, si te piden que ates a tu perro, ¡átalo! 

Beatriz Gazeau
Educadora Canina

2 comentarios
  1. Meritxell
    Meritxell Dice:

    ¡Me ha encantado tu artículo! Cada día nos pasa exactamente la situación que explicas cuando pedimos que aten a su perro…”el mío no hace nada”. Todo el trabajo, tiempo y dinero dedicado a mejorar la vida de nuestra perra en un momento desaparecen…es una cuestión de respeto básico. ¡Gracias por exponer este tema y hacerlo de esta forma!

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