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Tener un buen compañero en las alturas

“El otro día, me preguntaron si alguna vez me había enfadado o había tenido algún encontronazo con mi compañero de alpinismo en alguna montaña o excursión, automáticamente mi rostro mostró una sonrisa que iba de oreja a oreja repondiéndole un rotundo no con una firmeza y una claridad incuestionable.”

Tener un buen compañero en éste tipo de deportes es algo muy importante que hay que tener en cuenta.

Cuando subes una montaña de cierta magnitud y de larga distancia donde el esfuerzo físico es considerable durante todo el trayecto nacen en ti una explosión de todo tipo de emociones y estados de ánimo, positivos y negativos, inevitables ambos, pero evidentes y perfectamente asumibles.

Te sientes de muchas formas distintas, en ocasiones simultáneas, y a veces una precede y nace por consecuencia de la otra. Desde sentirte motivado, feliz, contento, alegre, emocionado, excitado, entusiasmado…..hasta tenso, frustrado, decepcionado, cansado, irritado, inseguro, desconfiado, dolorido… Sí, parece mentira, pero todo eso es lo que hace lo especial y mágico. Esa mezcla de emociones, de estados, que pueden sacar lo peor de ti, pero también, lo mejor de ti.

Y es que la montaña es transparente, no engaña, no miente…es sincera y noble…es honesta. Es capaz de mostrarte lo mejor de una persona y lo peor de ella, con sus innumerables defectos, y grandes virtudes, todo, nada lo oculta, todo sale, todo llega, y es inexcusable…provocando e induciendo a darte cuenta de cuan magnitud tiene la imperfección del ser humano y cuan honesta es la naturaleza de éste maravilloso y redondo planeta.

10492596_10152276471669075_8701245279890483938_n copiaVivir con una persona todos esos momentos, no es difícil aunque tampoco tarea fácil, no es una elección propia sino más bien mútua, yo lo elegí, y él me eligió, pero es algo que nadie te enseña a hacerlo, a convivirlo, y sale de una forma natural y es que de éste modo y no otro, aprendes a  conocer a tu compañero aún más, aprendes a averiguar cosas que el mundo urbano oculta y no te muestra… a observar, contemplar, a valorar, confiar… mostrando la pura esencia de cada individuo, sin parches, sin nada que esconder, simplemente quedando todo al descubierto y es cuando aprendes a amar la perfecta imperfección del ser humano a pesar de que a veces nos defrauden otras personas, otros amigos, otros, otros y otros.

Beatriz Gazeau

Dakota’s Summits

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