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Un bostezo en un perro no siempre es lo que parece.

Hoy hablamos del bostezo, una de las señales más comunes y frecuentes que hacen habitualmente nuestros perros y fáciles de identificar.

¿Por qué bosteza mi perro?

imageLo hacen los mamíferos y la mayoría de vertebrados. Lo más típico es verlo en momentos previos al sueño, después de despertarnos, cuando estamos aburridos e incluso cuando tenemos hambre. Sin embargo, el bostezo se da también en otras situaciones.

Podemos verlo en nuestros perros con frecuencia frente a situaciones nuevas a las que no están acostumbrados, desagradables o incluso aprendiendo un nuevo ejercicio siendo éste una señal de estrés.

(Podéis leer más sobre las señales de estrés en el artículo que escribimos sobre: “El estrés en perros” en el siguiente link: http://www.dakotassummits.com/el-estres-en-perros/ )

Por lo que es habitual que, ante un estado de ansiedad o nerviosismo, nuestro can pueda mostrar más bostezos de lo normal y fuera del contexto al que solemos relacionarlo, el sueño.

¿Qué efectos tiene a nivel interno? ¿Qué produce en el organismo?

Existen varias hipótesis sobre los efectos fisiológicos que causa el bostezo.

imageHace 2.500 años, ya Hipócrates tuvo curiosidad por éste fenómeno. Su hipótesis sostenía que cuando tenemos fiebre, y nuestra temperatura corporal es elevada, para que se regularice, el cuerpo responde con el bostezo. Citó las siguientes palabras: “Lo mismo que de un caldero con agua hirviente escapan grandes cantidades de vapor, el aire acumulado en nuestros cuerpos es violentamente expulsado por la boca cuando su temperatura sube”. Una teoría que no se sostuvo. Sin embargo, tampoco iba tan mal encaminado.

Algunos especialistas sustentan la teoría que el bostezo sirve para oxigenar el organismo aumentando su nivel en sangre y que éste se da cuando el organismo está falto de oxígeno. Robert Provine, de hecho, realizó un experimento con gases pobres en oxígeno para comprobar si ello provocaba un aumento de frecuencia de bostezos y la conclusión fue que el número de bostezos no aumentaba. Ésta teoría quedó totalmente descartada puesto que si así fuese, también los alpinistas, a partir de 3.000-3.500 m de altitud, debido a la falta de oxígeno en el entorno y consecuentemente en su cuerpo, bostezarían más de lo habitual, y en realidad, el cuerpo físicamente responde creando más hematocrito para aumentar el oxígeno en sangre y a través de otros cambios del organismo para adaptarse pero sin ser uno de ellos el aumento del número de bostezos.

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Otros especialistas comentan que como consecuencia de una descompensación de presión en los senos frontales de la cara, se da el bostezo para evitar el dolor.

La mayoría de éstas teorías, no han sido válidas puesto que no se han podido demostrar. Sin embargo, la hipótesis que más se sustenta y es una novedad es la propuesta por Andrew Gallup.

imageGallup defiende que, el bostezo es un mecanismo termorregulador del cerebro. Cuando bostezamos las paredes de los senos maxilares es decir, nuestros músculos faciales, se estiran, se expanden y contraen para así bombear aire al cerebro disminuyendo de éste modo su temperatura, enfriándolo. Por lo tanto, Hipócrates, podríamos decir que no estaba en lo cierto pero poco le faltaba puesto que sí que disminuye la temperatura del cerebro funcionando como un refrigerador cuando éste está con una elevada temperatura fuera de lo habitual.

En 2007, Gallup testó la teoría de los bostezos tanto en animales como en humanos realizando varios estudios. (Estudios publicados en la revista Medical Hypotheses )

Uno realizado con ratas y otro con humanos donde pudo demostrar que los bostezos enfrían el cerebro cuando éste tiene una temperatura excesivamente elevada. Realizó un experimento donde ponía a un número de personas con una compresa fría en la cabeza y otras sin, y las que no tenían la compresa fría, aumentaban el número de bostezos. Sin embargo, para que esto se pueda demostrar realmente, necesitaría muchos más estudios en humanos que corroboren su hipótesis.

 

imageEl problema es que medir la temperatura de la masa encéfálica no es tarea fácil, y tan sólo en ratas de laboratorio implantándoles electrodos en el cerebro y realizando su medición con un “termopar” pudo demostrar que, previo al bostezo, su temperatura cerebral era media décima de grado centígrado más elevada y posteriormente, medio grado más baja. Estudio que realizó junto a su padre, Gordon Gallup y Mcnay. (revista Frontiers in Evolutionary Neuroscience, 2010).

El profesor Gallup fue el primero en sugerir la teoria de que los bostezos enfrian el cerebro.

El fenómeno del bostezo, a nivel científico, a pesar de todas las teorías, continúa siendo un verdadero misterio.

¿Qué puede significar el bostezo a menudo?

imageEl Doctor Jorg Massen de Austria, comparte la teoría de Gallup sobre que el bostezo está relacionado con la temperatura cerebral. Comenta que después de episodios de estrés, tendemos tanto nosotros los humanos así como los animales a bostezar, así como un músico previamente a dar un concierto o un ponente, a dar una conferencia. Lo interesante es que se dice que el cerebro debe tener una temperatura óptima de 37 º, si ésta temperatura está por encima, provoca el bostezo para reducirse su temperatura puesto que un cerebro con elevada temperatura actúa de forma lenta y no es lo idóneo para hacer frente a una situación estresante. Siendo ésta una forma que tiene nuestro cuerpo de reaccionar para contrarrestar la subida de temperatura cerebral, de éste modo, con el bostezo se libera estrés y tensión acumulada.

imageEl bostezo, es una de las muchas señales que manifiestan los perros y que debemos conocer para entenderlos. Cuando hablamos de conducta canina, es nuestro deber conocer todas estas señales en profundidad, para poder analizar, comprender y ayudar al perro en cualquier situación que lo requiera.

Beatriz Gazeau
Instructora AMC-Líder (L1)

Dakota’s Summits

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http://amclider.takoda.es/

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